jueves, 29 de mayo de 2008

En el Andén de la Vida...





Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.

Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta.

La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente. Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete sólo quedaba la última galleta. “-No podrá ser tan descarado”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad. Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco. ¡Gracias! - dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad. De nada - contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.

Entonces el tren anunció su partida…

La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el anden y pensó: “¡Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo!”. Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas intacto.

¿Somos desconfiados ante situaciones o personas nuevas?

18 comentarios:

escorpiona dijo...

Aún conservo mi confianza en las personas, algo averiada está, más aún sobrevive, claro que en el caso de la señora, me hubiera cerciorado que eran mis galletas, antes de hacerme un juicio...
Saludos
Chau

dintel dijo...

Jajajajajajajajajajaja. ¿Desconfiada?, no creo, quizá tan alzhéimica como la señora esta, sí.

Amelie dijo...

Jajajaja, no soy nada desconfiada, todo lo contrario. Supongo que he tenido mucha suerte en esta vida y no he tenido motivos para ser desconfiada.

Lo cierto es que me hubiese asegurado primero que era mi paquete de galletas. No soy malpensada ni me gusta juzgar, siempre ofrezco el beneficio de la duda.

Muy buena entrada, me ha gustado muchísimo.

Besos.

* Sine Die * dijo...

Lo somos, Libra...sí, y además tenemos tendencia a juzgar y prejuzgar sin dar opción...

Aiññss!

Maravillos post, preciosa!

Un besote

libra dijo...

Yo habría hecho igual que tú Escorpiona, habría comprobado que eran mis galletas, así que sí, supongo que sería síntoma que mi confianza también la tengo un poco averiada ;)

Jajajaja Dintel, es lo que tiene las leyendas que se les puede sacar muchas enseñanzas , o muchas visiones ;)

Amelie, yo reconozco que antes era más confiada, no es que tache una situación o una persona dependiendo de una aperiencia, pero sí que ahora camino con más cuidado por todo los suelos, los que aparentemente son firmes como los que no..., pero aunque parezca contradictorio, en alguna ocasión sí me he dejado llevar por la total confianza...

No sé si a desconfiar se le puede llamar prejuzgar Sine Die..., no sé, pienso que estamos en una época que casi no nos queda más remedio que desconfiar...si vas a un aeropuerto,estación, te están avisando continuamente que tengas cuidado con tus pertenencias...hace poquito en una cafetería,de la calle céntrica de una ciudad, un camarero vino a avisarme que tuviera mi bolso más a mano...yo lo había colgado en la silla...y entoces me fijé que todo el mundo de la cafetería tenía su bolso abrazado..., cuando tuve mi comercio pues al principio también pagué un poquito lo de la confianza...por eso después no queda más remedio que estar alerta..., prejuzgar lo considero,(quizás esté equivocada y en el fondo es lo mismo) darte una opinión a partir de una apariencia, o de unas escalas que nosotros nos podemos marcar como buenas o menos buenas... y creo que las apariencias pues en ocasiones engañan, incluso nuestras escalas no son las correctas...En el caso de esta leyenda creo que yo también habría mirado mi bolso, pero independientemente de la apariencia del chico...Uy, creo que me he enrollado jajajja ;)

Besitos a todas ;)

Geminis dijo...

Desconfiados porque la vida golpea y por desgracia en nuestra raza humana hay tanto bueno como malo....dependiendo de la suerte que tengamos cada uno en ella, así será nuestra forma de mirar a lo desconocido...

Besos.

Rara Avis dijo...

Me ha encantado tu entrada, que digo, hasta ahora todas las que he leido, ¿desconfiada? depende, a veces sí y aveces no ?...¿

Besos

Trini Reina dijo...

Rotundamente, sí, lo somos...

Aunque todo depende de la situación y de la manera de ser de cada persona y de la quimica...

Besos

Mari Triqui dijo...

Al comienzo de este curso escolar hice una formación sobre mediación escolar y el responsable del grupo empezó el taller con este relato. Me encanta haberlo recordado con tu post. A veces las cosas no son lo que parecen... yo procuro fiarme de mi instinto y si éste me dice que desconfíe, pues lo hago y si no, pues no... la verdad es que suele funcionarme...
Un abrazo fuerte!

Chuspi dijo...

jaja, muy buenooo!!!
Quien vería a la señoritinga con unos morros hasta Calatayud!!!

Respecto a la pregunta del post...supongo que dependerá de cada situación y la sensación que me dé en ese momento!

Chuspi dijo...

Nena, he dejado un pequeño homenaje a todos aquellos que visito y que me agrada seguiros.

Espero que te guste.

un besín!

Nohe G. dijo...

si, es triste pero es la realidad. Yo desconfio y lo digo abiertamente. Es curioso pero ahora que viajo mucho intento siempre que voy al banyo, no dejarme el bolso en el asiento (avion, tren...) y tal vez la persona de al lado es de fiar...pero desconfio no lo puedo evitar, que le vamos a hacer.

Have fun

Anónimo dijo...

Desconfío de las intenciones del chico y de la veracidad de este relato. Sin duda alguna, la señora del relato era un tía estupenda y el chico quería enrollarse con ella, de ahí la generosidad y las sonrisas. De haber sido una vieja, le habría soltado una leche por apropiarse indebidamente de las galletas.
En fin, creo que será mejor que mire dentro del bolso.
Un beso guapa.

Patricia Lopez Lalli dijo...

Libra, leí esta historia hace un tiempo y me dejó pensando en que generalmente somos así, prejuiciosos con los demás, casi siempre injustamente.
Creo que Bucay fue acertado al plantearlo de este modo tan didáctico, no?
Un abrazo

Eva dijo...

Yo es que además, le hubiera dicho: Qué? estan buenas?... me hubiera levantado, cogido el paquete de galletas y me hubiera sentado en otro sitio mientras me cago en la madre que lo parío.Ah, que mi cara al descubrir mi paquete de galletas en el bolso hubiera sido de foto.

Y sé que sería así porque ya me ha pasado. Igual que conozco el sentimiento de quegilipollasoy-yamevale de después.

fito dijo...

Todos somos algo desconfiados y egoistas por naturaleza (menos yo, por supuesto,jaja).

Precioso relato, Libra.

libra dijo...

Pueda que como tú dices, Geminis, así hayan sido nuestras experiencias así actuamos...

Gracias Ayshane.Te entiendo cuando dices que depende de la situación...

Entiendo lo que dices Trini, no es un desconfianza pase lo que pase, sí que puede haber situaciones en las que confiamos desde un principio...

Gracias Glora,me alegro haberte recordado esa etapa ;) que suerte que el instito te aconseje bien...

jajjaj Chuspi, sí habría que ver la cara de la señora...en mi caso podría decir las experiencias de otras situaciones...

Entiendo Nohelia, no se trata de la apariencia de la persona, sino de estar alerta en general...

jajjajaj littelmore, sí que eres desconfiado tú...no sé si desconfiar de ese beso ;)

Sí Patru, supongo que en esta cuento esa desconfianza está basada en el prejuicio de la señora ante el joven, seguramente de "peor" apariencia a la de ella...siempre en base de su juicio de lo peor y de lo mejor...

jjajajaaj Eva, yatevale, tú lo que querías era comerte el paquete de galletas de gorrilla aún a sabiendas que era del chico...

jajajaj Fito, por supuesto, me quitaste la palabra de la boca ;)

Besitos a todos y todas!!!!

Anónimo dijo...
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