Desde lo alto de un cocotero, un mono arrojó un coco sobre la cabeza de un hombre. El hombre lo recogió, bebió el dulce jugo, comió la pulpa y se hizo un cuenco con la cáscara...
Madame Amulette presagió que se quedaría sin poderes. Y así fue. Al igual que siendo niña predijo que iba a ser vidente antes de que lo fuera. Ahora madame Amulette no puede leer en ninguna mano las líneas del futuro, pero ha aprendido a leer entre líneas el presente.
Madame Amulette se dio cuenta de que todos los que le preguntaban por el futuro, en realidad tenian miedo de su presente.