



El día que decidí hacer este viaje y lo comuniqué en mi casa,mi madre,me daba ánimos, con algo de miedo, los normales de una madre, mi padre, fue más rotundo y con el fin de quitarme esa idea de la cabeza dejó de hablarme un tiempo, pero yo soy muy cabezota ...me habló justo el día de mi marcha. Casi un mes de impaciente espera, hasta que por fin llegó el día...Era la primera vez que viajaba fuera de España y encima sola y tanto tiempo...6 meses. No tenía muchas referencias del lugar, salvo una muy importante, que el lugar existía y que era de total confianza...no necesitaba saber más...emprendí mi viaje con muy poquito inglés pero con una maleta cargada de ilusiones...No voy a decir que fue la mejor experiencia de mi vida, porque no sería verdad, más que nada porque considero que todas las experiencias vividas son buenas, incluso de las menos buenas, sacas un aprendizaje...pero lo que sí diré es que, fue una experiencia que marcó un antes y un después...
El lugar...una campiña inglesa, una casita pintoresca, de hace varios siglos, convertida en colegio para ejecutivos, alejada de todo, a 15 km del pueblo más cercano,Winchester, al que sólo podías ir los días señalados... Mi misión, ser "au-pair" y aprender inglés, con un montón de jovenes de diferentes paises ...
No me llegan las palabras para expresar lo allí vivido...allí aprendí el verdadero valor de las pequeñas cosas...
Nadie era más que nadie...había dos grupos, los au-pair que trabajábamos en las comidas, limpieza y mantenimiento del colegio a cambio de alojamiento, clases de inglés y un dinerillo... y los ejecutivos de cualquier parte del mundo que pagaban un dineral por una semana de intensisisisisivo inglés...pero al final de la jornada laboral eramos uno, un grupo de personas compartiendo un mismo lugar,juegos, charlas...no había miradas por encima del hombro...pero los estudiantes rotaban, eramos los "au-pair" y los profesores los que nos quedábamos y los que al final eramos una gran familia...
Allí dieron comienzo grandes amistades y también grandes amores que siguen durando...Compartir casa, trabajo, con personas tan diferentes, podría resultar agotador e incluso podría esperarse conflictos, pero no hubo ni una cosa ni la otra...Había bajada de ánimos, era mucho tiempo lejos de los tuyos, pero enseguida tenías un compañero animándote, al poco tiempo te dabas cuenta que eras tú quien tenía que animarle...risas,lagrimas,sentimientos,...vivían día a día con nosotros. Mi cuarto, esas ventanitas que se ven en el tejado de la casa de la foto...un cuarto abuhardillado, mi cama justo debajo de una de las ventanas desde donde podía ver las estrellas...
Seis meses después, la vuelta a casa, y un "hasta la vista amigo" con canciones que te quedan en la retina del alma.
No pude parar de llorar durante la hora y media que duró el viaje... Había encontrado algo que yo no iba buscando...Había aprendido otra forma de vida...traía un trocito de corazón de cada una de las personas que allí conocí...Durante mucho tiempo me estuve escribiendo con muchos de ellos,creo que hasta el punto que el cartero me cogió manía ;)
También durante mucho tiempo,en mi cuarto, en casa de mis padres, tenía un tablón enorme con un montón de recuerdos...fotos, el posavasos de ese pub especial, la nota que un día te dejó un compañero pidiéndote cambio de turno, la entrada de aquel musical...un día, decidí que había que recogerlos y guardarlos cuidadosamente uno a uno en un cajón...Unos años más tarde, una mudanza importante te hace tener que tirar muchas cosas, excepto cartas y fotos, ¡¡¡eso nunca!!!...pero sí, hay que tirar algunas cosillas...no podemos ir cargadas de esa manera con los recuerdos...no tengo lo material, pero los tengo a todos, a cada una de las personitas que allí conocí, en un lugar muy especial de mi corazón...Un 28 de marzo del 1992 fue el día que emprendí ese viaje al Universo de las emociones.
He de comentar que las fotos no son las de mi estancia, ya que no las tengo aquí conmigo...pero guardan la misma esencia.













